9 jul. 2013

Pies descalzos

Un síntoma de que ha llegado el verano es que ando descalza por la casa. En invierno, voy con calcetines: siempre intento evitar ponerme zapatillas. Y ahora que hace calor me encanta ver los piececillos de mi ratona moviéndose con ligereza de aquí para allá.  Creo que es bueno no perder sensibilidad en los pies y darles un poco de libertad. Se les ignora demasiado y son los pilares que nos mantienen en pie, nunca mejor dicho. Se ejercitan los músculos, se reconocen texturas y me ayuda a relajarme. Cuando era pequeña e íbamos de viaje familiar en cuanto había un lago, mar, río... ahí me descalzaba y metía los pies.

En Alemania existe la costumbre de descalzarse cuando vas de visita a casa de alguien e incluso con este buen tiempo los niños y las madres se descalzan en el parque, supongo que para evitar llenarse los zapatos de arena. Es un contraste: o bien van con las botas de lluvia o sin nada en los pies.¡Poco término medio!

Después del baño, con la crema y el masaje, dedico a los pies de Sofie un ratito. Y en estos días de alegría solar en cuanto se tercia la ocasión.. Tradiciones de madres a hijas. No os podéis ni imaginar las ganas que tengo de pasear por la orilla del mar. Va a ser el primer verano en el que Sofie vaya dejando huellas en la arena.