8 jul. 2013

la bolsa del carrito

Ayer pasamos un día estupendo. Fue un domingo redondo. Después de una paella y un helado, fuimos a pasear con los enanos a la orilla del río. El centro estaba a reventar por el Orgullo y en cada trozo de césped había gente tomando el sol. Estamos de suerte porque esta semana tenemos semana de verano, o al menos eso dicen.

En el parque estuvimos jugando con el cubo, la pala, la regadera y el caño de agua. ¡Menos mal que llevamos ropa de repuesto porque si no Sofie hubiera regresado a casa envuelta en una mantita!. Una amiga de mi suegra le hizo unas braguillas de hilo de perlé, que son súper prácticas para estas cosas. Por supuesto, de eso aquí no encuentras y llamaba la atención camino a casa.

Lo de llevar la ropa de recambio es muy importante. No se suele usar pero cuando más lo necesitas, si no tienes nada a mano, pasas un apuro. Un apuro como el que pasamos el otro día y tuvimos que volver a casa con los pantalones de Santi. Así que ahora miro el día que hace para llevar el repuesto adecuado y compruebo un par de veces lo que llevo en la bolsa antes de salir.

También llevo el cambiador (asegurándome que llevo pañales y toallitas suficientes), una mantita, algo de fruta, galletas, agua, chupete, el plástico, pañuelos de papel, babero, un libro y algún juguete. Y la sombrilla cuando hace sol. Lo del parque, en otra bolsa a parte. 
¿Creéis que me falta algo?