2 jul. 2013

Luchando contra la gastrointeritis

El jueves empezó a mascarse la tragedia. Estábamos celebrando la boda civil de mis cuñados y los virus hicieron su agosto. Desde ese día hemos ido cayendo como chinches diversos miembros de la familia. Creemos saber quién fue el causante: un pequeñajo con un sol en la cabeza que daba pan y besos a la nena. El susodicho no vino el sábado a la boda eclesiástica por estar con cuarenta de fiebre pero estuvo demasiado dormilón en la celebración del jueves.

El sábado nos tuvimos que ir en medio del banquete porque la cosa no pintaba muy bien y ya iban 5 cambios de pañal pestilente. Ayer Sofie se iba por la patilla. Hasta diez veces. Y esta noche el olor de pañal sucio me sacaba de mis sueños medio febriles. Un señor plastón en toda regla, pero estaba tan agotada que ni se inmutó mientras la limpiaba. Al menos ya habíamos hablado con el pediatra y eso, quieras que no, te tranquiliza, sobre todo cuando es la primera vez que le sucede algo así.

Los consejos que nos dio: probióticos, aquarius, dieta con arroz y zanahoria como base pero podemos añadir pollo, jamón, patata... También puede tomar lácteos y leche e incluso hay un suero con electrólitos para beber de venta en farmacias. Lo importante es que no se deshidrate y por lo menos no tiene fiebre ni vómitos. Durará de 4 a 6 días. Así que espero poder sobrellevar mi malestar propio y cuidar tanto a la niña como a mi augusto marido, que tiene un trancazo de impresión.

Ayer no salimos y estuvimos en cuarentena. Hoy de momento no hay signos de tripa suelta, hace sol y saldremos al menos a pasear. No queremos ir esparciendo el mal por los parques infantiles pero que salga el sol y no pisar la calle es un castigo demasiado grande. 
Para ella y para mí.