13 jun. 2013

cólicos y gases

Ayer tuvimos crisis gaseosa nocturna. Llevaba mucho tiempo sin pasarle pero su forma de patalear demostraba claramente dónde estaba el problema. Cuando era más pequeña, nuestro pediatra nos recomendó varias cosas y nunca tuvo cólicos. Ya con cinco meses, al empezar con la fruta, sí tuvo más gases. Ha sido fundamental encontrar un buen pediatra y por bueno me refiero a que lo que te diga no te suene a chino o no te cuadre o no sea capaz de hacer que confíes en él. La verdad es que la pediatra que tenemos aquí deja mucho que desear. Sólo quiere poner vacunas a la niña (incluso meses antes de que la toque) y lo demás le importa bien poco. Nos han recomendado otros pero, al igual que la guardería, esto es un follón y hay que armarse de paciencia y esperar. Ya me estoy acostumbrando al "llame dentro de unos meses". Mientras tanto ahí tengo el número de Ángel, siempre a mano, por si necesito dar un telefonazo sea cuando sea y si vamos a Madrid, revisa a la niña de mil amores.

Existen unos biberones con tetinas especiales, bañeras, masajes, acunarlos en brazos, llevarlos en la mochila portabebés, calor, el colikind... para evitar los cólicos, pero creo que hay algunas cosas sencillas a las que a veces no se presta importancia cuando en realidad ayudan a prevenirlos como: hacer eructar al bebé durante las tomas o al cambiar de pecho, bien contra el hombro, boca abajo o sentado ligeramente inclinado hacia delante sonteniéndole el cuello, la cabeza y el pecho mientras le golpeas suavemente la espalda (yo lo hacía así y funcionaba muy bien), mantener un ambiente tranquilo a la hora de comer, no acosar al bebé inmediatamente tras la comida y usar los biberones y tetinas adecuados a la edad.


Ahora que es un poco mayor hay que evitar que cene en exceso, que engulla la comida en lugar de comer tranquila y masticar, beber agua... Pero aún así, hay días como este.

Al final nos fuimos a dar un paseo, soltó unos fuegos artificiales de primera y se quedó dormida en mis brazos de vuelta a casa. 

Eso sí, hoy a las cinco estaba ya dispuesta a empezar el día. ¡Si ya me eché a temblar cuando vi que pedía acostarse una hora antes de lo acostumbrado!

¿Y vosotros? ¿Habéis tenido muchas madrugadas sin remedio?