6 jun. 2013

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El otro día vi por primera vez a mi futuro sobrin@. Es increíble cómo se pasa el tiempo. Hace nada y menos mi prima y yo jugábamos en casa de los abuelos a ser mayores y dentro de poco lo harán nuestros hijos. Todos los recuerdos que tengo con mis primos están envueltos en risas, alegría, juegos, emociones y magia. Son unos amigos formidables y me siento muy afortunada por tener la gran familia que tengo.



Si hay algo que tengo de mi etapa de embarazada son fotos y vídeos de la tripa a medida que crecía. Pero mirándolas ayer me di cuenta de que casi no tengo de cuerpo entero. Es curioso. Eso de pasar tu primer embarazo separada de tu compañero de viaje es muy agridulce. Estás feliz porque estás esperando a la criatura más maravillosa del mundo pero no puedes compartir cada paso con tu pareja.
En cierto modo tuvimos suerte: suerte porque fue un embarazo sin molestias salvo ya las del final (ciática dichosa);  suerte porque la primera vez que noté sus patadas Carlos estaba ese fin de semana en casa;  suerte porque pudimos estar juntos cuando nació Sofie.

mi tripa en septiembre del 2011

Recuerdo la primera vez que la vimos en el ginecólogo (mi queridísimo Luis Reina) tras nuestro viaje a Tailandia y unos días de playa y pueblo. Ya estaba de once semanas y se podía ver cómo se movía sin parar, ver su cabeza, su cuerpo, sus manos, sus pies... Fue una alegría inmensa. En la semana 28 la vi en 4D pero fui con mis padres porque Carlos ya estaba en Alemania y en otra ocasión me acompañó mi amiga Paloma aprovechando una de sus visitas a Madrid en diciembre. 

Mi prima regresa hoy a Costa Rica donde ha montado un negocio: el Hotel Boutique Indalo en Puerto Viejo, que os animo a visitar si pasáis por aquel paraíso. Allí piensan tener a su hij@ por lo que, a menos que cambien las cosas y planifiquemos un señor viaje, la próxima vez que nos juntemos, ellos ya serán tres. 

¡Disfruta tu embarazo, nena!
PURA VIDA