11 feb. 2014

Estilos de crianza... ¿cuál es el tuyo?

Hay una frase que dice "Cuando nace un niño, nace una madre" aunque creo que nosotras somos madres desde que intuimos que ya se está gestando en nuestro interior.

Hay muchas cosas no te planteas hasta que ya el bebé está aquí y se va haciendo grande como, por ejemplo, el estilo de crianza que deseáis tener. Esta decisión condicionará la relación y comunicación que vamos a tener con nuestros hijos. Es importante tomar conciencia sobre cómo vamos a interactuar, guiar y responder a sus demandas y, sobre todo, tomar acuerdos y consensuar entre los progenitores para no transmitir señales opuestas. No vale decir "en mi casa mis padres hacían esto y es lo que funciona" si la otra parte no cree que esa forma de educar sea la adecuada. No hay que caer en ese error.


Existen por lo tanto diferentes estilos de crianza según la sensibilidad, el interés, la firmeza y la exigencia:
  • Autoritario: "esto se hace así porque lo digo yo". Un estilo en el que predominan el control, la obediencia absoluta, donde el diálogo no existe y no tiene en cuenta las opiniones, sentimientos ni circunstancias de los hijos. Prima el buen comportamiento y no hay cabida para la desobediencia. Cada salida inesperada se interpreta como un desafío. Crea sensaciones de rabia, sumisión, rebeldía o apatía  por no poder expresarse.
  • Permisivo: "déjale, tampoco es para tanto". Un estilo de libertad descontrolada en el que las normas no están definidas claramente, evita cualquier tipo de confrontación, no marca ni guía aunque los padres muestran cariño y afecto. Se suele culpar de todo a los demás, no se les enseña a frustrarse, a equivocarse, a rectificar.
  • Sobreprotector: "si no estoy con él/ella no es capaz de hacerlo solo". Este estilo se caracteriza por una excesiva vigilancia, inseguridades de los padres que vuelcan en sus hijos y, debido a ese miedo, deciden actuar antes de tiempo para evitar que el niño sufra cualquier contratiempo que les lleve a cometer errores. Hacen las cosas por ellos, toman decisiones en su lugar privándoles de autonomía e independencia. Los niños suelen sentir estrés y ansiedad cuando aparece un problema, presentan baja autoestima, crecen con una baja tolerancia a la frustración y son dependientes en exceso de sus padres.
  • Negligente: "vive y deja vivir". No hay límites pero tampoco comunicación fluida ni muestras de afecto. Es el estilo de padres ausentes por lo que los niños crecen sin modelos de referencia claros. Los niños padecen altibajos y suelen tener problemas adaptativos con sus iguales.
  • Democrático: lleva a cabo las premisas de "educar, dialogar y orientar. La base es el diálogo para que sean seres autónomos, seguros, les ayudan a reflexionar sobre sus actos, a moverse siguiendo unas normas realistas, claras y consensuadas. Utilizan refuerzos positivos, les dan opciones de enmendar errores en lugar del castigo y crean ambientes familiares  de afecto y confianza. Requiere implicación paterna.
  • Parentalidad positiva: es parecido al estilo democrático pero añade un especial interés en conocer las necesidades de los niños para conseguir un desarrolllo físico, emocional, social e intelectual adecuado. Guían con mucho afecto y con normas consistentes evitando cualquier signo de violencia ya sea verbal o física. Educan en positivo para potenciar al máximo las capacidades de los niños. Requiere responsabilidad, constancia, paciencia y flexibilidad por parte de los padres.
¿Con cuál te identificas?

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