3 dic. 2013

Dormir... ¡qué gran lujo!

Si hay una de las cosas que preocupan a los padres es el sueño de sus hijos. Sofie al principio dormía súper bien. De hecho, según la matrona, tenía que despertarla para darle de comer para que no se saltara ninguna toma, pero ella, tan lista, comía dormida agarrada a mi pecho. ¡Qué sensación tan linda! No la costaba nada conciliar el sueño ni había que mecerla ni nada. Me encantaba el proceso: cómo se iban entrecerrando los ojos, la respiración se hacía cada vez más profunda y ya se dormía. Y así me tiraba las horas mirándola.



Después con eso de los cambios de país y demás el tema empezó a complicarse. No sabemos por qué a una determinada hora le daba por llorar. No tenía problemas para dormirse sino que en mitad de la noche se despertaba. No eran gases ni hambre ni dientes ni nada. Y tampoco ha sido una niña de siestas de campeonato. Lo justo para recargar pilas y poco más. El caso es que desde entonces cada vez que se acercaba la hora de acostarla, yo ya empezaba a deshacerme. No había estrategia ni métodos (estamos en contra de planteamientos basados en hacerla llorar hasta la extenuación) que sirvieran salvo el de seguir el instinto, armarse de paciencia y pasar juntas el rato hasta que volvía a quedarse dormida. Si a esto añadimos que me cuesta dormir ya os podéis hacer una idea de las horas de sueño que tenía. ¡Como para poder engordar una! Cada vez que me decían que la niña estaba perfecta pero que me veían muy delgada me venían a la mente las noches en vela.


Al cambiarla a su camita y sacarla de la cuna, notamos una gran mejoría. Instauramos la rutina del cuento con papá, el vaso de leche, los mimos, besos y canciones de mamá, beso de buenas noches y dormirse sola. Ella viene buscando cobijo a nuestra cama cuando se despierta durante la noche pero dormir del tirón no era lo habitual. Que durmiera 7 horas seguidas era un triunfo por lo que en cuanto ella se duerme yo ya estoy metiendo un pie en la cama también para no perder el tiempo. Cuando empezó la guardería me dijeron "ya verás como ahora ya sí" pero no es fiable. Hemos tenido noches buenas, claro, pero una racha seguida no. Hasta ahora. Llevamos una semana y cruzaré los dedos hasta que se me atrofien para que siga así.